Las croquetas se hacen con garbanzo triturado, ajo y cebolla, y se especian con comino y cilantro, que es lo que les da el fondo aromático y las separa de una croqueta de verdura cualquiera. Se forman y se fríen en el momento del pedido, no antes: por eso salen doradas y crujientes por fuera y tiernas y esponjosas por dentro.
Se sirven con patatas doradas, que redondean la ración y convierten la tapa en algo con más cuerpo que un picoteo. Es una de las opciones vegetarianas de la carta y de las más cómodas para compartir: da para dos como entrante, o para uno como plato ligero fuera de las horas fuertes de comida. Entra bien con un pan con tomate, con el hummus o con la parrillada de verduras si queréis montar una mesa sin carne.
La tienes en la sección de tapas, junto a las bravas, las croquetas de pollo, los huevos rotos y la tortilla de patatas. Funciona igual en la barra que en la terraza. Servimos de 10:00 a 00:00, de lunes a domingo, en Provença 426, a metros de la Sagrada Familia. 8,90 € la ración.